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Thursday :: 17 / 05 / 2012
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Desarrollo Profesional > Mercado laboral > Convenios y contratos > Convenios y contratos de cooperación > Figura del tutor
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Como venimos tratando en anteriores artículos, la figura del becario dentro de un ámbito empresarial/educacional, gestionada correctamente, puede realizar grandes aportaciones a su entorno. Para que esto sea posible, es necesario el apoyo de una persona que le guíe y forme el transcurso de su beca. Dentro del ámbito empresarial, el tutor no tiene porqué ser el responsable de departamento o área demandante, al contrario, será conveniente que dicho papel sea desempeñado por la persona que trabajará codo con codo en la formación del becario.
En la mayoría de los casos, el tutor oficial asignado no corresponde con el tutor real. Este hecho tiene una serie de consecuencias negativas; en primer lugar, se pueden cometer errores, notorios a medio plazo, en la selección de la persona adecuada, ya que si la entrevista final no es realizada por el tutor directo y real, se podrá estar incorporando a un candidato con un perfil diferente al requerido, sin tener en cuenta la visión del tutor real.
Por otra parte, en caso de vencimiento de la práctica, contratación, derechos y obligaciones propias de la beca, el tutor oficial asignado no tendrá suficientes datos, tanto profesionales como personales, del becario, como para valorar objetivamente tales decisiones. A su vez, a la hora de finalizar la beca, la empresa u organización debe enviar un informe al tutor universitario en el cual quede reflejada y evaluada la trayectoria del estudiante en prácticas. Esta valoración es de vital importancia para el futuro del becario, lo que significa que si es realizado por una persona no conocedora en su totalidad de los aspectos tanto personales como formativos adquiridos y aportados, puede estar actuando en detrimento del becario. También es muy probable que exista una cierta confusión, por parte del becario, sobre la persona a quién acudir en caso de necesitar su ayuda en alguna gestión.
¿Cómo se pueden solventar estos errores? Pues mediante la organización, control, formación y toma de conciencia por parte de Recursos Humanos y no menos importante de la universidad o centro educativo correspondiente. Bien es cierto que, el núcleo central que conforma la relación becario-empresa queda ubicado en un área concreta de gestión, como el departamento de personal o RR.HH., sin embargo, una vez tramitados y firmados los pertinentes documentos y convenios, el tutor será el gestor en el cual se delegue la responsabilidad del ejercicio y desarrollo del estudiante en prácticas.
El supervisor debe estar involucrado en todo momento, desde la petición de vacante hasta la finalización de la beca. En la fase de reclutamiento, el tutor debe conocer todos los pasos llevados a cabo, candidatos, entrevistas realizadas, informes, resultados de las diferentes pruebas de selección (si las hubiera), etc, quedando la decisión final en la contrastación de opiniones y resultados entre los diferentes entrevistadores, es decir, RR.HH. y tutor.
Es fundamental proporcionar al supervisor la documentación necesaria referente a los derechos y obligaciones de la beca, así como los aspectos referidos a su propia función. Este tipo de información, (en ocasiones requiere una breve enseñanza) es muy importante ya que una vez incorporado el becario, el tutor ocupará un papel relevante a la hora de resolver todo tipo de dudas que puedan surgir, no olvidando, por supuesto, el apoyo que recibirá en todo momento de RR.HH., siendo éste el encargado de la resolución de temas burocráticos.
En el terreno formativo, nadie mejor que el tutor sabrá indicar
qué tipo de formación es necesaria ofrecer e impartir
al becario en caso de existir un programa de formación específico,
pudiendo de esta forma asesorar al responsable del programa sobre posibles enseñanzas que contribuyan a mejorar las habilidades
Una herramienta de seguimiento de la formación, desarrollo de
sus funciones, es la llamada evaluación del desempleo, consiste
en una entrevista realizada periódicamente entre el supervisor
y becario, en la cual se evalúan tanto los conocimientos adquiridos,
resultados obtenidos, como comportamientos y actitudes dentro de su
ámbito de trabajo. Esta herramienta servirá para mejorar,
conocer y ayudar al becario en su desarrollo profesional y personal.
Por último, se realizará la entrevista final de salida,
en la cual quedarán reflejadas las funciones desarrolladas, los
conocimientos y habilidades adquiridos y los aspectos sociales, tanto
negativos como positivos de la beca y del becario. No hay que olvidar
que las prácticas empresariales, a medio o largo plazo, son la
mejor herramienta de selección.
El tutor universitario/centro educativo, tiene como función realizar un seguimiento de las condiciones y bienestar del becario, así en caso de producirse algún problema podría interceder como responsable del estudiante (de aquí la necesidad de los Convenios y Anexos de Cooperación Educativa) exigiendo su derecho a representarlo.
El tutor universitario y el tutor empresarial deben estar interrelacionados. Entonces, ¿cómo debe ser el tutor? Señalar que no es necesario que el tutor realice un curso específico para ello, ni adquiera un título, únicamente debe estar concienciado de la importancia de su labor y funciones, deberá ser comunicador (con su tutelado), saber escuchar, ayudar y resolver problemas cuando así lo requiera la situación, combinando el factor profesional formativo con el humano. Puede desempeñar este papel aquella persona que cumpla estas características, no siendo obligatorio (como ocurre en un gran número de entidades) tener un alto cargo de responsabilidad.
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